
Ingeniero industrial, fue vicepresidente y luego presidente de Bolivia. Su carrera política despegó como vicepresidente de Hugo Banzer Suárez por Acción Democrática Nacionalista (ADN) en 1997, asumiendo la presidencia en 2001.
En 2005 se presentó como candidato presidencial con la agrupación Podemos. En 2014 fue postulante por el Partido Demócrata Cristiano (PDC). Fue candidato presidencial por alianza Libre21 en 2020, pero se retiró un mes antes de la elección.
A sus 65 años, Quiroga Ramírez vuelve a ser un nombre clave en el ajedrez político boliviano y busca una vez más, convencer al electorado de que su experiencia es lo que Bolivia necesita en este momento.
La historia de Tuto no empieza en los pasillos del poder. Su formación como ingeniero industrial y administrador de empresas le abrió las puertas a gigantes como IBM en Texas, donde desarrolló su especialidad en econometría. También tuvo experiencia en la minera Mintec y en el Banco Mercantil Santa Cruz forjando un perfil técnico y de gestión que lo acompañaría en su salto a la política.
No tardó en incursionar en el servicio público, asumiendo cargos desde finales de los años 80. Fue subsecretario de Inversión Pública y Cooperación Internacional (1989) y luego subsecretario de Inversión Pública (1990). Pero el verdadero ascenso se dio en 1992, cuando ocupó el Ministerio de Finanzas, una posición clave que le dio visibilidad y credibilidad en el ámbito económico.
Después de dejar la presidencia en 2002, Quiroga no se alejó de la política. Su rostro se hizo familiar en cada contienda electoral, buscando siempre retornar al sillón presidencial.
Ahora, para este nuevo proceso electoral de 2025, Quiroga se presenta bajo la Alianza Libertad y Democracia (LIBRE), una agrupación que reúne al histórico Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) y al Movimiento Demócrata Social (MDS).
Esta alianza busca consolidar un espacio de centro-derecha y capitalizar su experiencia en un escenario político altamente fragmentado, explicó el candidato.
Quiroga es consciente de la importancia de las redes sociales en la política actual. Es muy activo en plataformas como X (antes Twitter), Facebook e Instagram, donde comparte sus análisis sobre la coyuntura nacional e internacional, interactúa con sus seguidores y difunde sus propuestas de campaña.
Para sus seguidores, representa la experiencia y la visión de un exmandatario. Para sus críticos, es una figura del pasado que insiste en el presente. Lo cierto es que, una vez más, Tuto está en la cancha y dando pelea.


