En primera y segunda vuelta, Bolivia Verifica desmintió un total de 44 encuestas falsas.

Por Marcelo Blanco
Las encuestas de intención de voto siempre han sido una herramienta crucial para ofrecer una radiografía del pulso electoral. Sin embargo, durante los comicios de 2025, este mecanismo fue sistemáticamente distorsionado y explotado para engañar y manipular la preferencia ciudadana.
El análisis de Bolivia Verifica sobre un total de 214 contenidos desinformantes en el periodo electoral reveló que las encuestas falsas se consolidaron como la segunda mayor tendencia de la desinformación, concentrando el 20% de los casos verificados. Esta cifra solo fue superada por la tendencia de las declaraciones falsas, que se mantuvo como la principal con el 42% del total.

Bolivia Verifica categorizó los materiales falsos en tres tipos principales para su análisis y para precisar el mecanismo de engaño:
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Encuestas inventadas: Son aquellas que fueron creadas completamente de cero, con datos sin sustento. Suelen estar respaldadas por el nombre de una empresa fantasma o el logo de una institución real que jamás realizó dicho estudio.
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Encuestas manipuladas: El estudio original sí existe y es real, pero los autores de la desinformación alteraron la publicación de los resultados oficiales para tergiversar los datos y engañar a la población.
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Encuestas sin regulación: Se trata de sondeos compartidos en redes sociales (como en Facebook y WhatsApp) que carecen de fiabilidad, metodología y legalidad. Estos estudios están expresamente prohibidos por la normativa electoral debido a que su falta de rigor metodológico permite a cualquier candidato inflar los datos fácilmente (pidiendo votos a sus seguidores) para simular una alta intención de voto.

¿Cómo se difundían?
La difusión de estas falsedades se ejecutó mediante una doble estrategia en redes como WhatsApp, TikTok y Facebook. Por un lado, se compartía el contenido afirmando falsamente que eran datos oficiales que reflejaban la realidad de los votantes, buscando engañar al usuario con esa supuesta primicia. Por otro lado, la manipulación interna se realizaba en grupos de WhatsApp, donde se reenviaban sondeos sin regulación con la instrucción explícita de votar por un candidato para inflar los resultados y presentarlos públicamente como prueba de una alta intención de voto.



