En julio las encuestas falsas dominaron el escenario electoral y de acuerdo al monitoreo del Observatorio se identificaron cuentas desinformantes que, de manera sostenida, buscaron incidencia en la opinión pública con la manipulación de datos o creación de bases sin respaldo para la difusión en redes sociales.

Fabiola Chambi/Jesús Vargas Villena
El objetivo de una encuesta autorizada y válida en contexto electoral es mostrar una fotografía parcial de la opinión pública. No predice el futuro. La utilidad de estos estudios radica en ayudar a conocer la percepción de los posibles votantes, en un momento concreto.
13 encuestas avaladas a nivel nacional fueron publicadas en este primer semestre, mismas que reflejan la tendencia en las elecciones generales con variaciones mínimas entre una y otra. “El margen de error dice que todas han tomado el mismo parámetro, 2,2%, entonces está dentro del número que manejan, por eso hemos hablado que tienen casi un empate técnico”, es la explicación de la presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Claudia Pacheco.
Pero, ¿qué hay detrás de las encuestas falsas? Estos contenidos desinformantes son difundidos con objetivos específicos como manipular la percepción de popularidad, es decir, instalar la idea de que un candidato es más fuerte o débil de lo que realmente es. Esto también se puede interpretar con que más personas se adhieran a quien ven como “ganador” desmoralizando así al oponente y sus bases de apoyo.
El Observatorio de Desinformación Electoral ha identificado que 33% de los contenidos falsos en julio fueron sobre encuestas. La difusión de estos contenidos falsos subió un 18,42% entre junio y julio.
Este tipo de encuestas o muestras busca dinamizar el “voto útil o estratégico” e incidir en que baje el respaldo de los candidatos que se muestran con menos probabilidades.
Las encuestas falsas también actúan en momentos estratégicos para minimizar escándalos o tapar datos no favorables de determinado candidato, haciendo públicos resultados que pueden funcionar como contranarrativas.
Y aunque en general, los medios se han blindado respecto a este tipo de contenidos, ante la presión de la inmediatez o la primicia, algunos comunicadores caen en la réplica de la desinformación. En este último año se verificaron nueve contenidos desinformantes difundidos por medios de comunicación o periodistas, pero el número se triplica en el monitoreo, donde se identifican más de 30 publicaciones de ese tipo.
Sin embargo, uno de los riesgos más preocupantes de las encuestas falsas es la narrativa de fraude, que básicamente se refuerza luego de los resultados del día de la votación, con el argumento de que “iba ganando” en todas las encuestas y esa aparente caída es producto de una manipulación.
La desinformación allana el camino para las dudas y la desconfianza. Las encuestas falsas no solo se concentran en los candidatos, sino también en deslegitimar el proceso electoral con datos manipulados o engañosos que fácilmente pueden confundir al electorado en una primera impresión.
Atlas Electoral y Kawsachun Coca, bajo la lupa
Atlas Electoral no tiene registro como empresa de estudios de opinión y sus contenidos no cuentan con datos técnicos que los respalden. Tampoco tiene públicos sus datos básicos como identificación de administradores de cuenta en Facebook, sitio web, teléfonos u otros de referencia. No está habilitada por el Órgano Electoral para generar y difundir ninguna encuesta.
En este proceso preelectoral, y de acuerdo al monitoreo del Observatorio de Bolivia Verifica, se pudo constatar que los contenidos que publica, generalmente gráficas, no tienen ningún fundamento técnico y expresan un favorecimiento directo al exmandatario Evo Morales Ayma, quien se encuentra inhabilitado de participar como candidato presidencial.
Por ejemplo, la publicación difundida el 20 de julio muestra una gráfica con Morales en la cima de la preferencia electoral con el 45,7% y este texto de respaldo: “Les presentamos nuestra última encuesta de intención de voto rumbo a las elecciones generales del 17 de agosto (incluye medición de intención de voto para Evo Morales, aunque no participa oficialmente como candidato”. Ver aquí.
Pero, el modus operandi de Atlas Electoral no solo se enmarca en este proceso. La cuenta está registrada desde el 1 de septiembre de 2019 y desde entonces ha difundido contenidos con sello de desinformación, incluso pagados como publicidad para tener mayor alcance.

Radio Kawsachun Coca (RKC) opera en una línea similar. Es un medio más establecido y con un amplio respaldo en el trópico de Cochabamba, superando el millón de seguidores, entre los que replican su contenido.
En el caso de las encuestas, si bien RKC no genera datos desde cero, toma los contenidos que favorecen a Morales desde Atlas Electoral u otras cuentas, para reforzar el discurso de que las elecciones carecen de legitimidad sin el líder cocalero y su agrupación política Evo Pueblo, como lo reiteraron en diferentes oportunidades.
Su página en Facebook fue suspendida en junio de 2025, lo que generó el rechazo de Evo Morales y el reclamo internacional de “censura”.
Las verificaciones del Observatorio pudieron constatar que, de manera sostenida, ha divulgado contenidos falsos y engañosos, siendo más activos en este proceso preelectoral. Bolivia Verifica analizó más de 30 contenidos con estas características.
El objetivo en el caso de Atlas Electoral y RKC fue mantener vigente la imagen de Evo Morales en la discusión política de cara a los comicios del 17 de agosto y al mismo tiempo, desacreditar a quienes lideran en las encuestas oficiales, los candidatos opositores Samuel Doria Medina de Alianza Unidad y Jorge Quiroga Ramírez de Alianza Libre. La desinformación también apuntó a Andrónico Rodríguez de Alianza Popular (AP), antiguo aliado y discípulo del dirigente cocalero.
Un patrón que siguen las cuentas desinformantes para tener más impacto es usar la línea gráfica de medios de comunicación reconocidos -y que además están autorizados por el Tribunal Supremo Electoral- para exponer datos que favorecen a determinadas figuras políticas.
Credibilidad en las encuestas
Unas 13 han sido las principales encuestas difundidas a nivel nacional para mostrar la tendencia en las elecciones generales: cuatro de El Deber, cuatro de la red Unitel, tres de Red Uno y 2 de Cadena A.
En torno a la agenda de los medios, las mismas fueron publicadas gradualmente a lo largo de este semestre. Existen variaciones en los resultados entre unas y otras, lo que generó susceptibilidades de los usuarios y cuestionamientos provenientes de diferentes bandos políticos. “Las encuestas no son creíbles”, es una de las frases reincidentes del candidato presidencial Manfred Reyes Villa de Autonomía Para Bolivia-Súmate (APB), quien aparece en los citados estudios de opinión entre el tercer y quinto lugar.
“Las encuestas están quedando desestimadas”, declaró el 7 de agosto el vicepresidente cívico de Santa Cruz, Agustín Zambrana Arze, quien irónicamente promueve desde su medio digital El Búnker elecciones virtuales no autorizadas, cuyo sitio invirtió en la primera semana de agosto un monto estimado de Bs 4019, según establece Meta.
Para el estudiante de Comunicación Social Jhoel Ordoñez las encuestas pueden variar de acuerdo al grupo con el que se realizan. Su compañera, Daniela Suxo confiesa que no confía en los resultados que presentan estos estudios porque no hay una explicación metodológica de cómo realizan su trabajo.

Sobre el descrédito de las encuestas, el presidente del Consejo Editorial de El Deber, Pedro Rivero Jordán, aclaró el 8 de agosto que el trabajo publicado por este medio de comunicación fue realizado sin presiones ni cálculos políticos. “Solo información verificada”.
Un experto en el tema electoral que prefirió mantenerse en reserva explicó al Observatorio de Desinformación Electoral que en este periodo, los actores políticos, especialmente aquellos que se ven desfavorecidos en los resultados, realizan campañas de desprestigio en contra de estos estudios. “Las convierten en objeto de controversia política”.
Para el experto esta situación se explica porque Bolivia y otros países latinoamericanos empiezan a tener encuestas políticas, sobre todo en fase electoral, pero pasado este proceso, prácticamente desaparecen. “En el caso boliviano, las vemos cada cinco años en una elección. Entonces, eso también ayuda a abonar la desconfianza”.
Explica que existen otros países, donde hay empresas de estudio de opinión legalmente establecidas que publican encuestas con cierta regularidad, no solo del proceso electoral, sino de la aceptación de las autoridades de turno, de la percepción sobre determinado grupo político, sobre la gestión gubernamental, entre otros.
La economista y académica Claudia Pacheco considera que las encuestas presentadas legalmente por los medios de comunicación muestran seriedad, situación que es perceptible con los propios resultados que reflejan que no tienen variaciones considerables, al contrario, no superan el 1%.

“El problema no es el margen de error. Lo que no están tomando en cuenta es que las encuestas de Red Uno, Unitel, Cadena A y El Deber han sido tomadas en diferentes fechas y dos días pueden hacer variar el resultado”, explica la economista.
Por ejemplo, si un candidato tenía en una encuesta determinada el porcentaje de un 8% y la muestra fue tomada del 1 al 5 de agosto; en otra del 2 al 8 de agosto ya no tiene ese porcentaje, sino 6%. “Esa variación viene por la fecha”. Especifica que un día puede cambiar la percepción ciudadana por diferentes circunstancias que marcan ese momento. Por eso, las encuestan son consideradas como una fotografía de un periodo específico de tiempo.
Una de las críticas más comunes en contra de los estudios de opinión es que tienen una muestra pequeña si se toma en cuenta la población de una determinada ciudad o de un departamento. Por ejemplo, la candidata a senadora de Alianza Popular, Jimena Villalta, cuestionó el 14 de julio en una entrevista con radio Encuentro el alcance de los resultados de las encuestas en Chuquisaca, tomando en cuenta que solo se sacaron 200 muestras en un departamento que tiene 29 municipios. “Eso no describe a la Bolivia profunda”.
Un seguidor de Bolivia Verifica también cuestionó la credibilidad de las encuestas avaladas por el número muestral que tienen, al decir que “preguntar a 5000 personas no es lo mismo que a un millón”, como suelen hacer algunas plataformas digitales.
Sobre estas apreciaciones, Pacheco refiere que generalmente las personas creen que la muestra debe ser mayor o cercana a la cantidad de habitantes de una determinada región, pero que hay un cálculo para la muestra. “Se utiliza una metodología que sea representativa”.
¿Cómo llega a ser representativa esa muestra? Pacheco, especializada en Comercio Internacional, responde al Observatorio que se toman condiciones socioeconómicas, representatividades de comunidades sin sesgo, ciudades capitales, intermedias y poblaciones alejadas, “eso lo hace confiable”. La muestra es aleatoria y es lo que le da la transparencia.
Sin aval, pero con participación masiva
La falta de cultura con las encuestas incide en la desconfianza, según los expertos consultados y a esto se suma la crisis socioeconómica que genera un alto nivel de ansiedad.
En ese contexto, surgen también votaciones virtuales realizadas por programas radiales, medios de comunicación o plataformas digitales. “No sé si la gente lo está tomando como una verdad absoluta, en realidad, creo que la población simplemente ve la tendencia y en este momento con el cansancio que tiene del actual gobierno y el desastre en materia económica, monetaria, fiscal, la ha llevado por el hartazgo a buscar un candidato que no se identifique con eso”, explica Pacheco.
Uno de los medios que publicó de forma constante este tipo de contenidos es Cabildeo Digital, sobre el particular, el periodista Edwin “Cacho” Herrera explicó anteriormente a Bolivia Verifica que son encuestas que solo realizan con los seguidores de sus programas y que no buscan incidir en alguna tendencia.
De forma más masiva, aparecen las denominadas “primarias digitales” promocionadas por El Búnker. Hasta la fecha fueron realizadas siete con participaciones que superaron el millón de usuarios que interactuaron en estos sondeos.
Uno de sus impulsores, Virginio Lema Trigo, explicó al Observatorio que su fin es la unidad de la oposición. “En el tema de la validación le hemos pedido al Tribunal Electoral una infinidad de veces como a los partidos que sean veedores de este sistema”, aseguró.
Lema que fue candidato presidencial en 2019 por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) indicó que había una necesidad insatisfecha en la población por tener unas primarias donde se elija un candidato único, la cual no fue realizada por el acuerdo entre el TSE y los partidos políticos. “Nadie va a reconocer lo que nosotros estamos haciendo”.
En realidad, las primeras y últimas elecciones primarias de Bolivia fueron realizadas en enero de 2017. En esa oportunidad participaron nueve partidos políticos y todos los candidatos ganaron.
El presidente Luis Arce Catacora promulgó en agosto de 2024 la Ley 1578 que suspende de manera excepcional las primarias para las Elecciones Generales 2025.
Ante esta situación, diferentes plataformas digitales promovieron este 2025 elecciones virtuales que no son oficiales. En ese contexto, la economista Pacheco indica que estos sondeos son movidos por un sentimiento, pero no las hace fiables, “por eso tenemos resultados tan diversos que confunden a la población”.
Las encuestas falsas se movieron con fuerza en julio, etapa preelectoral que fue aprovechada por Atlas y Radio Kawsachun Coca para crear un clima de incertidumbre. Sin embargo, el Observatorio de Bolivia Verifica alerta permanentemente sobre estas cuentas desinformantes y sus alcances.


