Junio transcurrió en medio de una espiral de violencia y desinformación. El panorama electoral avanzó con tropiezos e incertidumbre social, pero eso no detuvo a los candidatos que ya van articulando sus campañas políticas.

Fabiola Chambi y Jesús Vargas
La violencia, el luto y la profundización de la crisis económica y social fueron durante junio la dinámica en Bolivia. Tal como transcurrió en otras oportunidades los bloqueos y protestas afectaron directamente al bolsillo de los bolivianos y alimentaron su incertidumbre con una avalancha de desinformación, en plena antesala electoral.
Según estimaciones de la Federación de Empresarios Privados de La Paz, las pérdidas económicas para el país fueron de al menos 1500 millones de dólares hasta la primera quincena de junio de este año. El epicentro fue el departamento de Cochabamba donde sectores afines al expresidente Evo Morales Ayma asumieron medidas de presión para pedir la habilitación de su candidatura y otras demandas como el rechazo al alza de precios.
La tensión escaló más cuando la conflictividad se asentó en el municipio de Llallagua, en el departamento de Potosí, donde la zozobra se apoderó de la población y los bulos apuntaron mayormente a militares y policías para desacreditar sus acciones durante los enfrentamientos que dejaron cuatro policías muertos, además de un estudiante y un comunario.
Estallido de violencia: la desinformación apuntó hacia las fuerzas del orden
Mientras, un encandilado panorama político develaba acusaciones entre las diversas facciones del oficialismo y la oposición. El expresidente Morales, una vez más en el centro de la coyuntura electoral.
El exmandatario no está inscrito para esta contienda electoral, el plazo ya venció y tampoco cuenta con una sigla habilitada, por lo tanto no puede figurar como candidato. Sin embargo, esta narrativa fue aprovechada por cuentas desinformantes para instalar una idea contraria y generar contenido falso y engañoso.
Durante junio, el Observatorio de Desinformación Electoral (ODE) verificó rigurosamente contenidos y seleccionó 48 notas para un análisis sobre las tendencias y contranarrativas que incidieron en la opinión pública.
La falsa candidatura de Evo Morales, un insumo para la desinformación electoral
Para la politóloga Ana Lucía Gabba, Cochabamba juega un rol protagónico en estos escenarios porque “sigue siendo el epicentro de Evo Morales, un dirigente que ha tomado prácticamente el control de estas formas de conflictividad y aunque concentrado en el Chapare, determina la conexión entre oriente y occidente y la paralización del país cada que surgen las manifestaciones de sus seguidores”.
“Por eso Cochabamba va a jugar un rol muy importante en la votación. Hay que entender que la dinámica y la política en esta región no es igual al resto del país. En junio el panorama ha sido diferente a cómo comenzamos el año y seguramente también va a cambiar hasta agosto”, añade Gabba.
La movida de la desinformación
A pesar de las claras fracturas en el oficialismo y la oposición, la carrera electoral fue tomando impulso, aunque la incertidumbre sobre el registro de candidatos se extendió durante todo el mes. Con los plazos establecidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se lograron definir las 10 siglas en contienda, pero todavía se esperan algunas sustituciones en las listas.
El reality show electoral: listas reflejan improvisación en los nombres
Con mayor presencia en las calles, en los medios y en las redes sociales, los candidatos buscaron fortalecer su presencia en la opinión pública, pero en el camino se vieron envueltos en bulos que en algunos casos se convirtieron en fuertes campañas de desprestigio. La dinámica de la desinformación en este proceso preelectoral se enfoca en cambiar las percepciones sobre los candidatos: intentan posicionar denuncias falsas, tergiversar discursos o manipular encuestas.
El monitoreo y análisis permanentes del Observatorio permitieron identificar que los contenidos falsos se hicieron virales de forma más rápida y con mayor alcance en TikTok y WhatsApp.
En el primer caso, la popularidad creciente de esta red social dinamiza más visualizaciones y emociones con una interpelación muy baja a la veracidad del contenido. Los bulos se disfrazan como «datos reveladores», «noticias de último momento», relatos de humor y otros, en formatos cortos y fáciles de consumir.

WhatsApp por su característica de mensajería cifrada hace más difícil la verificación, por lo tanto se mueven con mayor facilidad las cadenas falsas, los audios anónimos, videos montados y en general imágenes sin fuentes claras.
Todos estos contenidos son fáciles de consumir especialmente cuando la incertidumbre es mayor, como ocurrió en junio con el clima de caos y en medio, las actividades electorales.
Políticos y bulos
Los candidatos mejor posicionados según las primeras percepciones de opinión difundidas por medios autorizados y encuestadoras avaladas por el Órgano Electoral son Samuel Doria Medina de Alianza Unidad, Jorge Quiroga Ramírez de Alianza Libre y Andrónico Rodríguez de Alianza Popular.
Ninguno estuvo libre de bulos. Los dos primeros más sólidos respecto a su dinámica pública y Rodríguez recién activando su campaña sirvieron de material para cuentas desinformantes que se encargaron de propagar contenido falso y engañoso.

“Lastimosamente sí va a haber más guerra sucia. De hecho, ya estamos siendo testigos de audios modificados, videos generados con inteligencia artificial (…) Por ejemplo, con base en las encuestas publicadas nos han ido perfilando un panorama con una tendencia de voto ya establecida y con ciertos techos electorales. Se buscará sacarle votos al que va primero, articular campañas de desprestigio”, explica al Observatorio, Martín Díaz Meave, profesor de Marketing y Comunicación Corporativa de la Universidad Católica Boliviana.
En esta misma línea, la politóloga Gabba advierte sobre los riesgos de la desinformación en época electoral y asegura que “los actores políticos y cívicos deben dar señales claras y actuar con liderazgos responsables que permitan garantizar la elección, en el marco de la democracia”.
Alrededor de Evo
“Incorrecto y desconectado de la realidad institucional actual del país”, así califica la constitucionalista y académica Lyudmila Bohórquez Cruz, el nombramiento de Evo Morales Ayma como candidato, una constante a lo largo del mes.
No solo fue Evo y su entorno, sino que los propios medios de comunicación lo siguieron señalando como candidato presidencial, situación que confundió al electorado. “Insistir en su candidatura, ya sea desde medios de comunicación, redes sociales o actores políticos, distorsiona el panorama electoral vigente y alimenta una narrativa anacrónica que desinforma a la ciudadanía”, acota la abogada.
Para el constitucionalista José Antonio Rivera Sativáñez jurídicamente no hay una vía que pueda lograr una postulación de Evo Morales. “Solo infringiendo la Constitución, no en un gobierno democrático”.
En contraste, la defensa del expresidente considera que sí hay espacio para la postulación de Evo Morales. El abogado Wilfredo Chávez Serrano indica que el artículo 168 de la Constitución, justo aquel que prohíbe la reelección en más de una oportunidad, no habla sobre una postulación de forma discontinua que sería el caso de Morales.
“Al no determinar la prohibición a reelección discontinua, no existe impedimento constitucional”. Wilfredo Chávez que forma parte del equipo jurídico que acompaña a Evo Morales también basa sus fundamentos en la opinión consultiva 028/21 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sí aquella que precisamente surgió de una consulta en 2019 por el caso de Evo Morales.
Si bien la opinión consultiva resolvió que la reelección no es un derecho humano, el entorno del expresidente la utiliza ahora a su favor para indicar que la limitación de ser reelegido es solo para el presidente o el gobernante en ejercicio.
Para la abogada Bohórquez, la insistencia o interpretaciones para forzar la candidatura de Evo Morales “muchas veces intencionada”, genera confusión, deslegitimación de las instituciones y un clima “innecesario” de polarización política, “especialmente cuando ya existen definiciones legales y administrativas claras sobre quiénes son los actores habilitados”.
La constitucionalista y docente universitaria es enfática al referir que desde el texto constitucional en una interpretación literal, no hay una prohibición expresa a la reelección discontinua, pero sí hay una limitación categórica: “por una sola vez”.
Hay que recordar que Evo Morales fue presidente entre 2006 y 2019, pero con la vigencia de la nueva Constitución desde 2009, él fue reelecto por primera vez el 2014.
“No se siente la campaña”
Diferentes espacios públicos ya están inundados por banderas, afiches o gigantografías con los rostros de los candidatos. Sin embargo, la conflictividad que predominó en junio y el incierto panorama político están afectando la percepción de la ciudadanía respecto a las próximas elecciones, asegura Díaz Meave.
Gestión pública y campañas, la transgresión de los candidatos
Entiende este fenómeno desde dos perspectivas: “la primera es por la situación de crisis que estamos viviendo. La gente está más preocupada por cómo resolver su día a día, piensa en que el dinero no le alcanza, en que tiene que hacer fila para la gasolina. Pero también es consciente que las elecciones se acercan y tiene que votar, aunque ese aún no es su pensamiento inmediato. Y en segundo lugar, es que estamos viviendo una transición respecto a la matriz de los medios. Antes entendíamos que una campaña de verdad se desarrollaba en los medios masivos de comunicación, una pauta fuerte en televisión, en radio, espacios comprados en prensa y eventualmente convenios porque habían medios muy poderosos. Ahora el algoritmo de las redes sociales nos condiciona a la cantidad y el tipo de propaganda política que llegamos a consumir”, explica de forma detallada el experto.
Y esto, según datos recogidos por el académico plantea una percepción de que la “campaña no se siente”. Pero las próximas semanas serán claves para ver cómo se reconfigura este clima electoral.
Aunque tanto Gabba como Díaz concuerdan en que hubo una señal positiva y necesaria de parte de los actores políticos y el Órgano Electoral en garantizar la fecha de los comicios para el 17 de agosto, aún se debe trabajar más en dar certezas a la población entendiendo que este proceso es decisivo para el futuro del país.
“En el imaginario colectivo, la sociedad entiende que estas elecciones son el final de un ciclo y el inicio de otro. Y eso también se refleja en las encuestas cuando vemos la preferencia de la gente respecto a los candidatos y a sus propuestas especialmente enfocadas en la reactivación económica. Entonces, de alguna manera, eso genera una esperanza. Aunque sí puede haber una percepción equivocada porque no se va a solucionar todo de manera inmediata, las elecciones no van a arreglar los problemas económicos del país en el corto plazo”, dice Gabba.
Entre la violencia e incertidumbre, junio fue la antesala de una contienda electoral que en las próximas semanas moverá a diversos protagonistas. La desinformación siempre encuentra espacios para actuar, pero también la verificación del Observatorio para contribuir a un proceso más transparente y democrático.


