Durante la tercera semana de junio los bloqueos y protestas lejos de aplacarse, se masificaron en otras regiones y concentraron el punto más álgido de violencia en el municipio de Llallagua, en el departamento de Potosí. La zozobra se apoderó de la población y los contenidos desinformantes apuntaron mayormente a militares y policías.

Los seguidores del expresidente Evo Morales Ayma que pedían la habilitación de su candidatura y también la renuncia del mandatario Luis Arce Catacora en rechazo a la crisis económica del país, radicalizaron sus medidas la tercera semana de junio. A esto se sumaron los encendidos discursos de políticos y dirigentes sociales de diferentes facciones que allanaron el camino a la desinformación y la extrema conflictividad.
El Observatorio de Desinformación Electoral (ODE) seleccionó 12 contenidos que fueron sometidos a un riguroso proceso de verificación y se obtuvo esta categorización: falsas (9), engañosas (2) y verdadera (1).
Las FF. AA. y la Policía, instituciones más mencionadas por los desinformantes
Desde que se conoció que el expresidente Morales permanece en el Chapare en el Trópico de Cochabamba resguardado por sus seguidores, diferentes voces del ámbito político y ciudadano han cuestionado públicamente el incumplimiento de la orden de aprehensión en su contra, que ha sido justificada, desde el gobierno, como parte de una estrategia para evitar enfrentamientos y muertes.
En este panorama los bulos se abrieron paso para reforzar ciertas narrativas. Por ejemplo, el video que muestra a unas 20 aeronaves sobrevolando El Alto con la siguiente leyenda: “La Fuerza Aérea está lista para ingresar al Chapare”, publicado el 8 de junio de 2025, y visto casi medio millón de veces. Sin embargo es un contenido montado. Ver aquí.
La Fuerza Aérea no envió aviones al Chapare; este video fue montado
En la grabación sí se utilizaron imágenes de la ciudad de El Alto, pero las aeronaves se sobrepusieron y de manera desproporcionada. Además, el propio Ministerio de Defensa aclaró luego en un comunicado, que ninguna aeronave puede aterrizar en el aeropuerto de Chimoré en la región del Chapare, porque la pista tiene vigilancia de grupos afines a Evo Morales.
En esta misma lógica, otro video que fue categorizado como falso causó revuelo y fue difundido por la cadena televisiva Detrás de la Verdad (DTV) bajo el texto: “Militares llegan en paracaídas a Llallagua para reforzar operativos, tras enfrentamientos con evistas”. No solo este medio replicó la desinformación, el Observatorio también encontró que el video se publicó en el portal informativo de la Red Uno, la cuenta de Periodismo Somos Todos Bolivia en Facebook y otras en TikTok.
Este video viral fue grabado en realidad en la localidad de San Benito, provincia Punata del departamento de Cochabamba, entre el 4 y 6 de febrero de este año y corresponde a una práctica de paracaidismo de un curso básico militar del Regimiento de Infantería Aerotransportada XVIII. Ver aquí.
Otro bulo similar se difundió ampliamente en TikTok haciendo referencia a un presunto levantamiento armado en Bolivia en contra del Gobierno central y a través del desplazamiento de tanques, helicópteros y militares. El video fue publicado el 4 de junio de 2025 y pone en evidencia al dirigente campesino Ponciano Santos, quien en reiteradas oportunidades le “declaró la guerra” al presidente Arce.
El contenido de este audiovisual fue calificado como engañoso, porque las imágenes corresponden a un desfile cívico militar en La Paz y fueron sacadas de contexto. Ver aquí.
Mientras la tensión escalaba sin freno, los enfrentamientos entre los manifestantes afines a Evo Morales y las fuerzas del orden dejaba bajas en el municipio de Llallagua del departamento de Potosí. El recuento oficial de las autoridades fue de cuatro policías muertos, además de un estudiante, y por el otro lado, un comunario.
Con la mira en los uniformados, los contenidos desinformantes se siguieron propagando y convirtiéndose en la tendencia de la semana. Un comunicado con el rótulo de “oficial” a nombre del Comando General de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) fue difundido el 6 de junio por páginas afines a la organización política Evo Pueblo y en una parte se destaca este texto: “Le reiteramos que no solamente no acudiremos a su llamado a reprimir, sino que nos veremos en la obligación patriótica de obedecer la decisión del pueblo boliviano al que nos debemos”, como si estuviese dirigido al presidente Arce. Ver aquí.
Si bien este documento fue calificado como falso por las mismas autoridades del Ejército, surgió en un momento clave de la tensión política y contribuyó a la incertidumbre de la población, pues el Gobierno del presidente Arce había expresado su postura de movilizar a los militares para apoyar a la Policía en el desbloqueo de carreteras.
En esta dinámica de desacreditar a las fuerzas del orden también surgió una carta de renuncia a nombre del comandante general de la Policía Boliviana, Augusto Russo Sandoval, difundida el 17 de junio por WhatsApp y desde la cuenta de Rubí García, una de las administradoras de Guerreros Samurai, un grupo dedicado a la desinformación.
Ante la difusión del contenido, la propia Policía Boliviana publicó en su página en Facebook la misma carta con la etiqueta de “falso”.
Los bulos y los medios
La desinformación aprovecha momentos estratégicos de conflictividad y polarización, especialmente en contextos electorales para hacer virales contenidos engañosos, falsos o manipulados con el objetivo claro de influir en la opinión pública. Grupos estratégicos o personas pueden estar detrás de estas dinámicas, pero ¿qué pasa cuando los medios de comunicación hacen eco de estos contenidos?
En algunas oportunidades y en un afán de inmediatez, comunicadores apresuran la difusión sin el contraste y verificación respectivos contribuyendo al fenómeno de la desinformación. Sucedió durante la tercera semana de conflictividad en Bolivia, como en el caso del video de los militares mencionado antes, que fue replicado por medios tradicionales.
También ocurrió con Radio Tv Mamoré Entre Ríos que difundió un video fuera de contexto con imágenes de Argentina como si fueran de Bolivia con este texto: “Varios efectivos policiales enviados por el gobierno, abusan, golpean y humillan a un anciano que pretendía defender su terreno”.
Este registro audiovisual tampoco es actual y corresponde a un conflicto entre una empresa minera y comunarios que defendían sus tierras en ese país. Ver aquí.
Radio Mamoré difunde un video antiguo y de otro país como si se tratara de Bolivia
El riesgo cuando un medio incurre en difusión de contenido falso, no solo es afectar su credibilidad, sino que pueda ser dado de baja debido a denuncias. Así ocurrió con la página de Radio Kawsachun Coca (RKC) en Facebook, principal plataforma de comunicación del expresidente Morales y su organización política Evo Pueblo. Su director, Ramiro García confirmó este hecho y acusó al Gobierno nacional de “instruir a los funcionarios públicos” a denunciar la página y que sea suspendida. Ver aquí.
Al margen de esta versión del responsable del medio, anteriormente RKC fue señalada por difundir contenido falso y manipulado, que fue corroborado con las fuentes respectivas.
Las mentiras como campañas de desprestigio
Con los candidatos más activos en los medios de comunicación y plataformas digitales, los bulos también se incrementaron, pues buscan posicionar narrativas por lo general de desprestigio en esta efervescente campaña electoral.
Son cada vez más avanzadas las herramientas de inteligencia artificial (IA) para manipular contenidos y el candidato a la presidencia por la Alianza Libre, Jorge Quiroga Ramírez fue víctima de una de estas. La cuenta Redes Tupac Katari compartió un video en Facebook donde se indica que Quiroga dijo que se debería «encarcelar» a Evo Morales y a todas las personas que bloquean el país, pero además arremete contra los indígenas, al referir que deberían ser «privados de sus derechos políticos». Su voz fue manipulada con IA y por tanto el contenido es falso, pues durante la entrevista con el canal Presente.bo en YouTube donde participó el candidato en noviembre de 2024, nunca se refirió de manera ofensiva a quienes no comparten su ideología.
Otro bulo que también se hizo viral fue el video donde se india que el candidato por Alianza Unidad, Samuel Doria Medina aceptó que está del lado del expresidente Morales y que solicitó incluirlo en la papeleta para las elecciones 2025.
Doria Medina en realidad fue entrevistado en el programa No Mentirás transmitido por Radio Televisión Popular (RTP) en el que analizó la situación del país y su respuesta puntual fue: “Evo Morales está jugando sus últimas cartas y todo el país está cansado. Yo quisiera ir a elecciones con Evo Morales para derrotarlo, para que él vea que la gente lo repudia. Pero la ley se tiene que cumplir y establece que él no sea candidato”.
El material fue categorizado como engañoso porque sus declaraciones fueron manipuladas y sacadas de contexto. Ver aquí.
Por otro lado, una dinámica de desinformación que se mantuvo estable en este proceso político fue sembrar incertidumbre sobre la permanencia o no de los binomios en la carrera electoral. Fue el caso de Rodrigo Paz Pereira y Edman Lara Montaño del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Un bulo usó una imagen en la que aparecen ambos candidatos con el siguiente titular: “PDC se retira de las elecciones y deja a Rodrigo Paz sin partido”. El contenido categorizado como falso fue difundido en un medio digital de Tarija y replicado en diferentes redes sociales. Ver aquí.
También como parte de la campaña cada vez más aguda se involucró al diputado y postulante a senador por Alianza Libre, José Manuel Ormachea Mendieta, en un accidente de tránsito en «supuesto estado de ebriedad». A través de un video se difundió en TikTok una fotografía del legislador y un vehículo accidentado. Sin embargo, el contenido es falso porque fue montado por dos sucesos distintos. Ver aquí.
José Ormachea no protagonizó un accidente de tránsito en estado de ebriedad
Estos casos y otros, son la prueba de que hay cada vez más intereses en promover contenidos desinformantes y acudir a herramientas más eficaces que puedan engañar a los ciudadanos, y además son aprovechados en contextos de inestabilidad política.


