La instalación de bloqueos y protestas por parte de los seguidores del expresidente Evo Morales desencadenaron, durante la segunda semana de junio, una ola de desinformación que apuntó al Gobierno nacional. Los bulos también alcanzaron a los candidatos.

El departamento de Cochabamba fue el epicentro de las medidas de presión protagonizadas por los seguidores del expresidente Evo Morales Ayma. Luego se extendieron a diferentes puntos del país, así como la desinformación que aprovechó el clima de inestabilidad política para sembrar incertidumbre en la ciudadanía, una tendencia que prevaleció durante la segunda semana de junio.
Los bloqueos son impulsados por organizaciones afines al expresidente Evo Morales que exigen su habilitación como candidato para las elecciones generales, además de otras demandas referidas a la situación económica y social.
El Observatorio de Desinformación Electoral (ODE) seleccionó 12 notas que fueron sometidas a un riguroso proceso de verificación y se obtuvo esta categorización: falsas (7), verdaderas (2) y engañosas (3).
El Gobierno de Luis Arce, blanco de bulos
El descontento social por la situación económica del país allanó el camino de la desinformación en contra del presidente Luis Arce Catacora. Los bulos recurrieron a material audiovisual distorsionado para sembrar dudas sobre su permanencia en el gobierno y también señalar presuntas decisiones del Ministerio de Defensa y de la Policía Boliviana, en torno a los conflictos.
Un video en TikTok circuló bajo el rótulo de “Fuerzas Armadas piden la renuncia del presidente Luis Arce Catacora”. Sin embargo este material fue un montaje. Se usó el clip original del actual comandante Gerardo Zabala Álvarez en una conferencia de prensa del 3 de junio de 2025 con el audio del excomandante de las FF.AA. Williams Kaliman Romero, quien en 2019 llamó al entonces presidente Evo Morales a presentar su renuncia en medio de la crisis poselectoral de ese año. Ver aquí.
El propio ministro de Defensa Edmundo Novillo Aguilar confirmó la falsedad de la publicación. Aunque esta autoridad tampoco estuvo libre de bulos. A través de una publicación en Facebook con el logotipo del medio Radio Televisión Popular (RTP) se difundió el titular: “Ministro Novillo advierte con sacar tanques y amenaza a marchistas con andar con su testamento bajo el brazo”. Según Novillo, este contenido falso fue utilizado para “generar pánico, zozobra y miedo”. Ver aquí.
En esta misma línea y en medio de una creciente tensión social, el medio vinculado al sector cocalero del Trópico de Cochabamba Radio Kawsachun Coca (RKC) emitió un comunicado a nombre de la Policía Boliviana en el que se denunciaba “atropellos y desconsideraciones” por parte del Gobierno, pero no se halló evidencia de la existencia de este documento y la misma institución desmintió la publicación, además anunció medidas legales contra RKC. Ver aquí.
El modus operandi de la convulsión
Uno de los recursos más explotados de la desinformación es publicar contenidos, por lo general alarmantes o convulsos, de lugares que no corresponden a la realidad mencionada. Este modus operandi fue aplicado por Radio Kawsachun Coca, que compartió dos videos que los relacionaron con movilizaciones de los sectores afines al expresidente Evo Morales en contra del Gobierno de Luis Arce y del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
El 8 de junio de 2025, el medio respaldó su narrativa con esta descripción: “Circulan imágenes en redes sociales, donde se muestra a la gente movilizada en las alturas del departamento de Cochabamba, mientras el Gobierno moviliza a cientos de policías y militares”.
La verificación del Observatorio de Desinformación Electoral constató que uno de los videos fue grabado en Nepal, el 29 de mayo de 2025, específicamente en los distritos de Dolpa, Pantan y Rupa, de este país asiático y las personas que aparecían en la grabación trepaban cerros de hasta 5000 metros de altitud para cosechar un hongo medicinal llamado yarsagumba. Este material calificado como engañoso fue propagado por grupos en WhatsApp y en la página Somos Pueblo en Facebook. Ver aquí.
Otra forma clásica de desinformación es publicar contenidos antiguos como si fueran actuales para reforzar una narrativa específica. Esto ocurrió con un video en el que se ve a encapuchados y ponchos rojos de la provincia Camacho del departamento de La Paz en una marcha, en la cual muestran armamento y amenazan con llegar a la sede de gobierno. Las búsquedas de Bolivia Verifica permitieron demostrar que el video es engañoso y data del 12 de agosto de 2020. Ver aquí.
No fue casual la difusión de este material desinformante, pues se hizo público luego de conocerse un audio del expresidente Evo Morales en el que instruye un plan para cercar las ciudades, como lo hizo en 2019.
Este audio generó polémica, pues en medio de una creciente convulsión social su contenido solo incitaba a reforzar este clima. Por eso, peritos internacionales del Grupo de Respuesta Rápida de Deepfakes de Witness, a solicitud del Observatorio de Bolivia Verifica, analizaron el material con diferentes modelos de detección de deepfakes (contenidos manipulados) de código cerrado concluyendo que la grabación no fue generada ni manipulada por inteligencia artificial. Ver aquí.
A pesar de esta verificación, el expresidente Morales y su equipo cercano aseguraron que el audio fue «montado».
También fue calificado como verdadero un video difundido en radio Compañera, el 29 de mayo de 2025. En este material el secretario ejecutivo nacional de la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia Enrique Mamani afirmó que tenían identificados los domicilios del presidente en ejercicio del TSE Óscar Hassenteufel Salazar y del vocal Tahuichi Tahuichi Quispe. El dirigente posteriormente negó este hecho, pero la verificación mostró lo contrario. Ver aquí.
La desinformación acecha a los candidatos
El acontecer electoral también mantuvo a ciertos candidatos en la mira. Por ejemplo Samuel Doria Medina, quien fue blanco de un bulo que buscó desacreditarlo. En un video publicado en TikTok, se ve a Sebastián Basalo, presentador argentino del Canal 26 Noticias, donde dice que el empresario y candidato a la presidencia por Alianza Unidad pagó la fianza del exministro de Gobierno Arturo Murillo Prijic y fue investigado en Estados Unidos por lavado de dinero. Sin embargo, se comprobó que la voz del comunicador fue simulada de manera digital, por lo tanto el video es falso. Ver aquí.
Por otro lado, la diputada Luciana Campero Chávez también fue noticia, aunque no una favorable, ya que fue inhabilitada como candidata a senadora titular por Tarija representando a la Alianza Libertad y Progreso (Libre) por no presentar dos requisitos. El contenido difundido por El Búnker en su página en Facebook fue calificado como verdadero. Ver aquí.
Un contenido calificado como engañoso puso bajo la lupa a Juan Pablo Velasco Dalence, candidato a la vicepresidencia por Alianza Libre. En un video compartido en TikTok por el candidato a la presidencia Jorge Quiroga Ramírez, él mismo se refiere a su acompañante de fórmula como el gestor de tres empresas «muy exitosas». No obstante, la verificación indica que si bien Velasco es cofundador de Netcomidas.com, no creó las multinacionales Pedidos Ya y Yango. Ver aquí.
Más encuestas desinformantes
Una constante del proceso electoral son las encuestas no oficiales que surgen para favorecer o perjudicar a determinados candidatos. Uno de estos casos se dio con la percepción de opinión difundida por el canal A&D Política en WhatsApp, que ubicó en primer lugar al economista Jaime Dunn de Ávila del partido Nueva Generación Patriótica (NGP).
La encuesta es falsa, porque no cumplió con los requerimientos técnicos establecidos por el TSE y además porque Dunn no está inscrito oficialmente. Ver aquí.
En esta misma línea, la Red Uno aclaró que no está elaborando encuestas mediante formularios de Google, luego de la difusión de un contenido por WhatsApp en el que se presentaba a nueve de las diez fórmulas en carrera. El TSE no avaló este estudio y por lo tanto es falso. Ver aquí.
Los bulos aprovecharon claramente la tensión política para instalar narrativas que contribuyeron a la incertidumbre y a la confrontación.


